La importancia de la luz
En los espacios residenciales y comerciales, la luz proporciona seguridad, aporta orden o crea toques creativos. Al poner acentos luminosos y de color perfectamente estudiados en las habitaciones, se puede influir en la experiencia vital y laboral, así como en el ambiente.
La iluminación, en el punto de mira
La luz es mucho más que un remedio contra la oscuridad: es la cuarta dimensión de la arquitectura, puede estructurar espacios, despertar emociones y crear experiencias. Por ello, un diseño espacial bien pensado siempre debería incluir la iluminación, pues esta proporciona seguridad y orientación, además de crear ambiente y generar bienestar.
La luz configura el espacio
La luz se considera la cuarta dimensión de la arquitectura y juega un papel muy importante en la decoración y el confort. La luz crea ambiente, da una mayor profundidad a los espacios, resalta detalles interesantes o hace que los rincones oscuros desaparezcan. Es como un arquitecto invisible que define considerablemente el bienestar subjetivo y, por tanto, la calidad de la estancia en un edificio. El ambiente y la identidad de una habitación se pueden modelar en gran medida a través de la iluminación. Por un lado, con el color de la luz; por otro, mediante una disposición bien estudiada y un ajuste cuidadoso de la luz.
De este modo, estructuras y texturas de materiales como el hormigón visto, la madera o la piedra natural se pueden resaltar con la iluminación adecuada. Una iluminación bien estudiada aporta profundidad y volumen a una estancia, ya sea definiendo límites o ampliando los ángulos de visión. Además, la luz es un regulador de nuestro reloj biológico, que tiene distintas necesidades a lo largo del día. Por ello, la iluminación de un espacio siempre se debe estudiar desde un enfoque integral y debe combinar de forma lógica varias fuentes de luz de los tres tipos de iluminación:
- Una iluminación general correcta es fundamental para iluminar el espacio uniformemente. Las luminarias empotradas LED de haz amplio o las luminarias de superficie en el techo, por ejemplo, producen una luz uniforme.
- Una iluminación funcional por zonas, mediante focos puntuales, luces lineales o lámparas de pie, facilita el trabajo, las tareas de cocina o la lectura en cada una de esas zonas.
- Por su parte, los detalles de iluminación, por ejemplo, con luz indirecta a través de apliques, líneas luminosas o focos de techo, generan una luz suave, acentos cromáticos o una atmósfera determinada.
Inspiración: diseñar espacios residenciales y comerciales con luz
Máxima variabilidad
La iluminación general con focos empotrados y lámparas de techo se complementa con iluminación funcional en el espejo e iluminación de hornacinas y rodapiés.
Acentos expresivos
En esta área de la vivienda, se combina mucha luz natural con perfiles de iluminación integrados en el revestimiento cerámico de forma continua, cuyo color se puede adaptar a la hora del día y al ambiente deseado.
16 millones de colores
Los módulos LED RGB+W permiten regular más de 16 millones de colores y temperaturas de color diferentes en función del gusto y del ambiente deseado.
La separación perfecta
En los cuartos de baño y las zonas sanitarias es necesario combinar una iluminación neutra con un ambiente acogedor. Los perfiles de iluminación de colores crean una división visual del espacio en este aseo para caballeros.
Señalética
Los perfiles de iluminación de la zona inferior de la pared sirven para guiar a los visitantes, mientras que los paneles de pared retroiluminados dan toques de luz, cuyo color se puede ajustar individualmente.
Paso firme
La iluminación funcional está allí donde se necesita. La cuidada iluminación de las escaleras y los pasillos del centro de formación Schlüter-WorkBox es un elemento fundamental para garantizar la seguridad de los visitantes, mientras que la iluminación d…
La luz influye en el estado de ánimo
De la activación al descanso: la luz no solo da visibilidad y, por tanto, seguridad, sino que también actúa como un regulador de nuestros procesos biológicos, decisivos para el bienestar, el nivel de energía y la calidad del sueño. La luz actúa directamente sobre el cerebro a través de la retina ocular y, de este modo, incide inmediatamente en el sistema hormonal. Si nuestro cuerpo recibe una cantidad de luz insuficiente, libera una menor cantidad de la hormona de la felicidad, la serotonina, una sustancia mensajera que se considera fundamental para la alegría y el buen humor. Además, durante las estaciones de otoño e invierno, donde hay menos horas de luz natural, es responsable de un aumento de la producción de melatonina en nuestro cuerpo, que puede actuar como un somnífero natural.
¿Más energía y mejor estado de ánimo, simplemente con un poco más de luz o con una luz diferente? Es un hecho probado: tal y como demuestran numerosos estudios, que una buena iluminación puede aumentar el bienestar y, por lo tanto, la capacidad de concentración. La luz influye esencialmente en nuestro ritmo circadiano y es muy importante para los ciclos de sueño y vigilia. Por tanto, no es de extrañar que médicos, psicólogos y diseñadores de interiores recomienden más luz. Lo importante es integrar la luz en nuestro hogar o en nuestro lugar de trabajo de modo que nos active cuando debamos ser productivos. Y que nos relaje cuando queramos desconectar.
Iluminación adaptada a nuestro reloj biológico
La luz está estrechamente ligada a numerosos mecanismos biológicos. En ese aspecto, el cuerpo humano no hace excepciones. Depende de forma fundamental del espectro de luz: los impulsos regulados por la retina influyen directamente en el equilibrio hormonal y en el ritmo circadiano.
Este conocimiento es precisamente la base del Human Centric Lighting (HCL). Este concepto de iluminación se centra en las necesidades de las personas facilitándoles la luz que necesitan biológicamente en cada momento del día. Nuestro ritmo circadiano, es decir, nuestro reloj interno, se guía por la luz natural, cuyas luminosidad y temperatura de color cambian de forma dinámica en el transcurso del día: al amanecer y al atardecer, la temperatura de color natural se caracteriza por una alta proporción de amarillo y rojo, mientras que al mediodía predomina la proporción de azul. Esto permite identificar con facilidad qué clase de luz resulta más adecuada para cada uso:
¡Empieza el día!
Una ducha luminosa es lo que se necesita para empezar el día con energía, pues las temperaturas de color similares a la luz natural activan nuestro biorritmo. La iluminación indirecta, integrada aquí en paneles retroiluminados o en hornacinas, proporciona una luz agradable y sin deslumbramientos. Además, la temperatura de color de muchos perfiles de iluminación se puede ajustar de forma personalizada.
Concentración total
Una iluminación adecuada en el lugar de trabajo es esencial para la seguridad de los empleados y, en esta, suele estar regulada por el Reglamento de lugares de trabajo. Por norma general, se recomienda que haya tanta luz natural como sea posible, pues mejora el bienestar y evita el cansancio. Los reflejos y deslumbramientos se deben evitar y, en un caso ideal, la iluminación se debe poder ajustar individualmente para cada puesto de trabajo.
Hora de descansar
La luz azul del día, que tiene un efecto estimulante, ya no es necesaria por la noche, ya que el cuerpo necesita la oscuridad para relajarse. La melatonina, nuestra hormona del sueño, se forma en la glándula pineal y se libera en la circulación sanguínea siempre y cuando reciba la señal de los ojos y del cerebro de que el día está llegando a su fin. Por ello, para disfrutar de un sueño reparador, es importante evitar la luz azul (de las pantallas) y encender una luz cálida.
Siempre en movimiento
El ritmo circadiano es nuestro reloj interno: un proceso biológico de unas 24 horas que controla funciones fisiológicas como el ciclo de sueño y vigilia, los niveles hormonales y la temperatura corporal.
Una cuestión de luz
El ritmo circadiano se sincroniza en gran medida a través de la luz: la información de luminosidad y oscuridad se transmite a través del ojo y del nervio óptico al núcleo supraquiasmático del diencéfalo.
Fuera de ritmo
Trabajo por turnos, viajes en avión, sueño irregular: cuando las fases de sueño y oscuridad no coinciden, el reloj interno se estropea. Las consecuencias pueden ser cansancio, reducción de la capacidad de rendimiento y problemas metabólicos.
La luz proyecta el color
Que un espacio resulte acogedor o motive para trabajar depende del color o, mejor dicho, de la temperatura de color de la luz. Esto influye en el efecto de las fuentes de luz, es decir, hace que la luz incite a la actividad o al descanso. La temperatura de color se mide en Kelvin (K): cuanto menor sea el valor, más cálida nos parecerá la luz emitida. Puesto que la zona de trabajo o la cocina necesitan una luz distinta a la de espacios como el salón o los dormitorios, a la hora de elegir la iluminación, existen determinadas temperaturas de color en función de las preferencias personales, los conceptos de diseño y el tipo de uso del espacio:
El color de la luz a lo largo del día
Salida/puesta de sol (hora dorada): 2800-3300 K
Sol de mediodía: 5500-5800 K
Cielo cubierto: 6500-7000 K
Crepúsculo matutino/vespertino (hora azul): alrededor de 10 000 K
El color de las fuentes de luz
Vela: alrededor de 1500 K
Bombilla: alrededor de 2800 K
Lámpara de luz diurna: 5500-7000 K
Lámpara led: 2700-7000 K