El agua y la electricidad son una combinación particular que alberga un alto potencial de riesgo si la instalación no es realizada por profesionales. Por ello, lo primero es proteger al usuario de una descarga eléctrica impidiendo que ambos elementos entren en contacto. En Alemania, la base de la planificación es la norma DIN VDE 0100-701, mientras que en España es el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) que, entre otras cuestiones, define las zonas de protección en el baño, que se distinguen por la cantidad de agua y, por tanto, también por el grado de protección IP.
Las superficies de pared situadas sobre las bañeras hasta una altura de 2,25 m se incluyen en la zona de protección 1; las superficies adyacentes a una distancia de hasta 60 cm pertenecen a la zona de protección 2. Las luces que se encuentren en ambas zonas deben presentar, como mínimo, el grado de protección IPX4 y, con ello, estar protegidas contra las salpicaduras de agua. Si cabe esperar condiciones más adversas, por ejemplo, debido a chorros de agua, boquillas de masaje o procesos de limpieza, se requiere el grado de protección IPX5.
Nuestras recomendaciones:
Para la iluminación muy cerca de la bañera, elija exclusivamente sistemas con IP65 o superior.
La instalación debe ser realizada por un profesional para que no entre humedad en los perfiles ni en las zonas de encuentro.
Esto no solo es imprescindible para la seguridad técnica, sino que también contribuye a disfrutar de la bañera iluminada durante más tiempo.